Del ENETI a Japón: entrevista a Karla Toledo

Entrevista realizada por Valeria Riaza Gómez y revisada por Rebeca Barrero Medina.

Karla Toledo Velarde es licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Salamanca y, TFM de por medio, podrá decir que tiene un Máster en Traducción Audiovisual por la Universidad Autónoma de Barcelona a partir de septiembre de 2019. Tras compaginar la traducción y la interpretación con la enseñanza del español en una academia de Tokio durante cerca de cuatro años, se hizo autónoma en 2012. En la actualidad, trabaja para el servicio de radio en español de la radiotelevisión japonesa (NHK World Japan) como traductora y locutora, y como traductora para el sitio web nippon.com; traduce manga y novela para varias editoriales españolas; interpreta en cabina inglés-español-inglés en congresos y conferencias internacionales; hace narraciones para libros de aprendizaje de español… Como no todo es trabajo, siempre que el tiempo se lo permite, ve series, viaja y sube fotos de su gato Jax a Instagram (no necesariamente en ese orden).  

Pregunta: En primer lugar, me gustaría darte las gracias por concedernos esta entrevista.

Respuesta: Muchas gracias a la AETI por pensar en mí; me hace muchísima ilusión poder hablarles de mi trayectoria a quienes formarán parte del gremio en un futuro cercano.

P: ¿Nos podrías contar cómo descubriste la traducción? ¿Es algo que siempre hayas tenido en mente?

R: Yo, en realidad, iba para directora de orquesta (podéis reíros, ja, ja). La música siempre ha sido una parte muy importante de mi vida, así que quería estudiar Musicología y compaginarlo con el conservatorio —toco el piano, cada vez menos, y he hecho mis pinitos con otros instrumentos—, pero una profesora de inglés del instituto me habló de Traducción e Interpretación… ¡y me llevó al Lado Oscuro! Eva, siempre te estaré agradecida por haberme abierto las puertas a un mundo apasionante.

P: Por supuesto, como profesionales, tenemos que estar en continuo aprendizaje y actualización. Tras acabar la carrera, ¿has realizado algún máster o curso o prefieres seguir aprendiendo por tu cuenta?

R: Cuando terminé la carrera, allá por 2008, decidí seguir estudiando japonés. Había pasado un año de intercambio en Japón y sabía que necesitaba volver y perfeccionar el idioma, así que eso fue justo lo que hice; estuve en otra universidad un tiempo y luego ya me puse a estudiar por mi cuenta, compaginándolo con el trabajo. El año pasado, me matriculé en el Máster en Traducción Audiovisual de la Universidad Autónoma de Barcelona (ahora mismo estoy «sufriendo» con el TFM). Creo que, cuando yo terminé la carrera, no había tanta oferta de cursos. Además, puede decirse que he estado un tanto aislada del gremio en España —internet no era lo que es— hasta no hace mucho, de ahí que no me planteara ampliar mi formación más allá de lo que os he comentado. Sin embargo, cuando termine el máster —tras un tiempo de descanso prudencial de los estudios—, me animaré a hacer algún curso de ATRAE, para empezar, ya que pertenezco a esa asociación.

P: Karla, corrígeme si me equivoco, pero tienes una combinación de idiomas nada usual en España. ¿Cómo aprendiste los idiomas con los que trabajas?

R: Entré en Traducción con inglés como lengua B (lo llevaba estudiando desde que tenía cinco años); el francés era mi lengua C y lo había empezado en el instituto. Al comienzo de primero de carrera, nos organizaron una reunión de orientación, y una de las cosas que nos contaron fue qué podíamos hacer con la ingente cantidad de créditos de libre elección que tenía TeI en la USAL por aquel entonces. Yo estaba convencida de que tenía que aprender un tercer idioma, algo «exótico»; pensaba que sería un as en la manga el día de mañana (he de decir que no me equivoqué J). El caso es que, de todos los idiomas que había en el currículo en ese momento —en Filología, no en TeI—, el que más me llamó la atención fue el japonés, así que fui a la primera clase de Introducción al japonés… ¡y no paré! Cogí todas las asignaturas que pude durante los primeros tres cursos y, en el cuarto, me vine de intercambio con una beca. Tuve que alargar la carrera un año, pero mereció la pena totalmente. Cuando volví a Salamanca, seguí estudiando; luego, como ya he comentado anteriormente, regresé a Japón.

P: La cultura es muy importante para poder traducir. ¿Te fuiste de Erasmus o participaste en algún tipo de inmersión lingüística? ¿Lo recomiendas?

R: No me fui de Erasmus; preferí acogerme a un programa diferente de la USAL con universidades no europeas y venir a Japón. Es algo que hay que hacer sí o sí, no solo por el idioma, sino también por el enriquecimiento personal que supone vivir y estudiar en otro país.

P: Hablas japonés y es una de tus lenguas de trabajo. ¿Qué consejo le darías a una persona que quiere aprender una lengua oriental con su cultura para incorporarla en su combinación de idiomas?

R: Personalmente, creo que lo más importante con las lenguas orientales —bueno, y con las lenguas en general— es tener ganas y echarles horas. Considero que es una carrera de fondo, de ahí que haya que tener paciencia; se tarda en adquirir el nivel suficiente para traducir o interpretar, pero luego es muy gratificante. Otra cosa que me parece fundamental es pasar un tiempo de media o larga duración en el país donde se hable ese idioma, para empaparse de la cultura, de la calle, de la gente… Bien es sabido que los idiomas no son siempre como en los libros de texto.

P: Ya llevas viviendo diez años en Tokio. ¿Crees que la idea que tenemos en Occidente de la cultura japonesa se adapta a la realidad? ¿Sientes que hay un choque cultural?

R: La idea que se tiene en Occidente de la cultura japonesa es, en mi opinión, muy limitada, justo la que yo tenía cuando decidí estudiar japonés: geishas, samuráis, manga, anime… Afortunadamente, esto ha ido cambiando con el paso del tiempo, aunque es cierto que, a día de hoy, en muchos medios de comunicación —y en las redes sociales— se sigue echando mano de los estereotipos. Cuando veáis una de esas noticias que empiezan con algo tipo «Nueva moda en Japón», no os creáis ni la mitad. El choque cultural es muy grande en algunos aspectos, no lo voy a negar, pero hay que intentar juzgar cada cultura desde sus propios valores.

P: Como sabemos, el grado de Traducción e Interpretación no solo nos permite trabajar como traductores e intérpretes, sino que nos dota de las habilidades para desarrollar otras actividades. En tu caso, ¿qué otras labores desempeñas?

R: Como ya os he contado, me dediqué durante un tiempo a la enseñanza del español. A día de hoy, casi todo mi trabajo es de traducción e interpretación, pero también hago narraciones para libros de texto, alguna cuña publicitaria… e incluso televisión, aunque esto último cada vez menos. A veces hay trabajo de corrección o de revisión, pero quizás es de lo que menos tengo.

P: Como me comentaste en el ENETI, Japón es tu casa, tu hogar, donde trabajas y pagas tus impuestos, pero ¿cómo encontraste tu lugar en Japón? ¿Te han puesto trabas?

R: Japón no es precisamente un país donde es fácil integrarse: el extranjero siempre será extranjero. Se trata de una sociedad cerrada, con tintes racistas y xenófobos en ciertas ocasiones, pero, si hay algo positivo en todo esto, es que impera mucho lo de «vive y deja vivir», sobre todo con las personas de otros países. A veces hay que armarse de paciencia, cosa que a mí me cuesta; otras, darse de cabezazos. Pero, como en todas partes, una acaba haciéndose su sitio: conoces a gente en la universidad, en el trabajo… Supongo que es cuestión de respetar las normas y las costumbres e ir dejándose llevar un poco.

P: Este año te invitaron a participar como ponente en el ENETI 2019. ¿Cómo lo has vivido?

R: Ha sido una experiencia increíble; de hecho, ha sido la primera vez que hago algo así, por lo que siempre será especial. Había asistido a mi primer ENETI en Málaga y ya me había parecido una oportunidad fantástica de aprender más sobre la profesión y relacionarse con otra gente que la ejerce, así que, ahora que yo también he podido aportar mi granito de arena, lo único que puedo decir es que estoy deseando tener más oportunidades de este tipo.

P: ¿Qué opinión tienes respecto al papel de AETI en España?

R: He de ser sincera y decir que no conocía la AETI hasta el año pasado. Ahora que ya sé lo que es, solo puedo daros mi enhorabuena por la labor maravillosa que hacéis. Ojalá hubiera tenido algo así en la universidad.

P: Siempre salen estas preguntas y me encantan: ¿cuál es el trabajo del que más orgullosa te sientes? ¿Has tenido algún encargo con el que dijeras «¡Tierra, trágame!»?

R: Empecemos por lo bueno: creo que mi traducción del manga «Ella y su gato», de Makoto Shinkai y Tsubasa Yamaguchi, es quizás uno de los trabajos más bonitos que he hecho, tanto por la belleza de la obra en sí como por el mimo y el cariño que le he puesto a la traducción. Sobre lo no tan bueno, se me ocurre algún trabajo de interpretación en el que la mala acústica de la sala —aquí a veces toca hacer simultánea sin cabina (esto da para hablar largo y tendido)— me ha jugado una mala pasada y he llegado a casa hecha polvo por no haber podido hacer un buen trabajo.

P: Muchísimas gracias por dedicarnos un ratito de tu tiempo. Siempre es un placer poder contar contigo.

R: De nuevo, gracias a la AETI por esta oportunidad. ¡Hasta la próxima!