«La profesión de los intérpretes necesita un mayor reconocimiento»: entrevista a Romina María Chiquini, intérprete en la Ciudad de Justicia de Valencia

Entrevista realizada por Isabel Sáez García y corregida  por  Alby Hernández Gómez.

Tras asistir a ruedas de reconocimiento, juicios, declaraciones y videoconferencias al realizar las prácticas del Máster en Traducción Institucional en la Ciudad de la Justicia de Valencia, hemos entrevistado a Romina, intérprete profesional, para conocer el papel que desempeñan los intérpretes en los juzgados.

Romina María Chiquini es graduada en Derecho por la Universidad de Alicante. Además, tiene un Máster en Traducción Institucional por la misma universidad y, actualmente, está cursando el Máster de acceso a la abogacía. Hace un año empezó su andadura como intérprete en la Ciudad de la Justicia de Valencia.

Pregunta: ¿Cómo llegó a ser intérprete en la Ciudad de la Justicia de Valencia? ¿Qué requisitos se requieren para poder ejercer de intérprete? ¿Hay un método de selección del personal?

Respuesta: Buenos días, Isabel, y gracias por esta entrevista. Sobre la pregunta planteada, empecé a trabajar como intérprete a través de una empresa intermediaria entre los juzgados y los intérpretes, la cual ofrece servicios de interpretación. Conocí esta empresa a raíz de realizar prácticas en el Departamento de Traducción de la Ciudad de la Justicia. Además, mi tutora también me estuvo explicando cómo funcionaba este mundo de la interpretación. También tuve la ocasión de conocer a intérpretes al presenciar juicios. Envié varias veces mi currículum porque tardaron un poco en contestarme, pero una vez que lo vieron, me llamaron para hacerme una entrevista. No suelen pedir muchos requisitos, en realidad, básicamente, con que domines a la perfección los dos idiomas, podría ser suficiente. Valoran muchísimo si has tenido estudios en Derecho, en Traducción e Interpretación o en Filología. También te preguntan si eres capaz de poder interpretar en los juicios, porque no es algo que pueda hacer todo el mundo, o asistir en comisarías, ya que me dijeron en qué ramas se extenderían los servicios a los que me mandarían, y te comentan las condiciones.

P: ¿Quién y cómo le solicitan los servicios de interpretación?

R: El día anterior o el mismo día me suele llamar la empresa y me dicen dónde tengo que acudir y a qué hora, y si es un juicio me dicen la sala y el número de procedimiento. Si es el mismo día, suele ser para ir a comisaría o al juzgado de guardia porque suelen ser asuntos que surgen ese mismo día. Además, es un trabajo que también requiere bastante disponibilidad.

P: ¿Qué tipo de interpretaciones suelen ser las más habituales en los juzgados? Interpretación simultánea, consecutiva, de enlace, susurrada o jurada. ¿Y fuera de ellos?

R: En la mayor parte se emplea la interpretación consecutiva. Y fuera de los juzgados, también es más habitual la interpretación consecutiva.

P: ¿Cuál es la temática que más le solicitan? Menores, robo, estafa, etc.

R: En realidad, hay muchos asuntos de robo, hurto, agresiones, estafas, pero, sobre todo, me solicitan agresiones, que pueden ser más o menos leves, aunque también he podido asistir a asuntos de todo tipo: de menores, violencia de género, etc.

P: ¿Realiza interpretaciones del francés al español y viceversa o de algún idioma más?

R: Realizo interpretaciones del francés al español y del español al francés.

P: ¿Cuántas interpretaciones realiza más o menos mensualmente?

R: Aproximadamente me suelen llamar 5 veces a la semana, así que alrededor de 20 interpretaciones.

P: ¿Alguna vez ha sabido el tema o los hechos por los que se le solicitaba su servicio como intérprete antes de un juicio?

R: No, nunca. De hecho, cuando me llaman simplemente me dicen dónde tengo que asistir. Ellos mismos no saben de qué va el asunto. Lo que hago es que siempre trato de llegar al menos un cuarto de hora o veinte minutos antes, para poder hablar con los abogados o incluso con la persona a la que tengo que asistir y así saber de qué va el tema.

P: Como ya sabemos, al interpretar no siempre nos viene a la mente el término que queremos utilizar, ¿qué hace en esos casos? ¿Reformula la frase, explica el significado del término o usa un sinónimo?

R: Explico el significado del término; me parece lo más sencillo para que la persona asistida pueda entenderlo porque si le digo un sinónimo puede que siga sin entenderlo, pero si se lo explico con palabras más sencillas es probable que me entienda.

P: ¿Se ha encontrado en algún caso en particular en el que el intérprete no haya sido capaz de ejercer su labor por falta de cualificación?

R: Presencialmente no lo he llegado a ver, pero sí que han existido casos en los que los intérpretes no estaban cualificados simplemente por no dominar el idioma. Luego, al entrar en un juicio, no han hecho una interpretación correcta, no encontraron los términos jurídicos correctos e incluso hay veces que, por los propios nervios, no han ofrecido una interpretación de calidad.

P: En los juicios con intérprete solo se interpreta cuando la persona extranjera debe responder. Sin embargo, la persona en cuestión debería saber en todo momento qué está pasando en la sala, es decir, debería saber lo que están diciendo los testigos, los abogados, los fiscales y los jueces. ¿Qué opina al respecto?

R: Estoy de acuerdo. Debería estar informada desde el principio hasta el final del juicio. Lo que ocurre es que muchas veces la interpretación susurrada, que sería lo adecuado para informar a la persona asistida, no es aceptada por los jueces; a veces lo consideran como una falta de respeto. Simplemente, como se trata de una grabación, se puede escuchar al intérprete o a la persona asistida por detrás, pero para mí obviamente se tendría que mantener al tanto durante todo el juicio de qué es lo que está pasando.

P: ¿Cómo ve el mercado laboral de la interpretación en estos momentos desde la Ciudad de la Justicia? ¿Cree que falta regulación en esta profesión?

R: Desde hace unos años, el mundo laboral del intérprete es bastante complicado, sobre todo, desde que se privatizó el servicio y desde que es una empresa intermediaria quién lo gestiona, porque ya no hay un verdadero control sobre quiénes son los intérpretes y eso también, a veces, provoca que se envíen intérpretes que no tienen suficiente experiencia o que realizan una mala praxis, lo cual da una mala imagen de la profesión. A veces ya se les califica no como profesionales que forman parte del mismo bando que jueces, fiscales y abogados, sino como personas externas que vienen simplemente a hacer de intermediarios. De hecho, considero que la profesión de los intérpretes necesita un mayor reconocimiento. Además, debería existir un colegio de intérpretes, ya que la existencia de asociaciones no es suficiente.

P: Para terminar, nos encantaría conocer alguna anécdota que le haya enseñado algo relevante para su profesión o algo que no le hayamos preguntado y que le gustaría comentar. ¿Algún consejo personal?

R: He aprendido mucho trabajando, asistiendo a personas que no son de nacionalidad francesa, sino que son de nacionalidad africana (de Senegal, de Costa de Marfil, etc.). Ha sido especial porque tengo que interpretar y tengo que entender el francés que hablan, que no es el mismo francés que se habla en Francia. Hay acentos diferentes, hay términos diferentes. Sobre todo, me ha pasado al tener que asistir a personas en ONG, pero, aparte de eso, es una experiencia muy bonita porque la verdad es que resulta muy reconfortante la forma que tienen de agradecerlo y el propio intérprete se debe sentir muy satisfecho por su labor. En cuanto a los consejos en este tipo de interpretaciones para los servicios públicos diría que se tiene que ser una persona predispuesta a tener que interpretar en todo tipo de situaciones y no ser una persona fría. El intérprete se puede encontrar con situaciones muy violentas o situaciones duras en las que haya menores o gente asesinada, es decir, debes enfrentarte a situaciones bastante duras y no debe influenciar tu trabajo. Lo que sí que hay que encontrar es un equilibrio entre eso y la empatía, porque es muy importante que la persona a la que asistes se sienta cómoda y sepa que estás ahí para ayudarle. Ahora bien, también otro consejo es encontrar límites a esa empatía. Muchas veces, al terminar un juicio o una asistencia en comisaría, me pedían mi número de teléfono las personas asistidas y eso, como profesional, no lo puedo hacer porque, además, me confunden muchas veces con un abogado; aunque puede que sepa qué es lo que va a pasar o qué es lo que podría responder un abogado, no puedo hacer eso porque no soy abogada, y ahí está el límite. Ellos, al ser la única persona que entiende su idioma y que les puede explicar qué pasa, se aferran a ti y, por eso, quieren tu número de teléfono, por si les ocurre cualquier otra cosa en el futuro llamarte, pero no es posible. Para mí lo más importante es encontrar un equilibrio entre la fortaleza que ha de tenerse para trabajar con cualquier tipo de asuntos y la empatía.

Muchas gracias, Romina, por su colaboración.