ENTREVISTA ELOQUĒNTIA Magazine

Entrevista realizada por María Garretas Álvarez y revisada por Mónica Jáñez Chaguaceda.

Gema Coello. Gijonesa de nacimiento, Gema reside en Salamanca desde hace cuatro años, donde cursa su último año del Grado en Traducción e Interpretación. Fundó ELOQUĒNTIA Magazine en mayo de 2020 y continúa formándose en moda sostenible y justicia social por medio de Fashion Revolution, London College of Fashion y edX, entre otros. Actualmente, realiza su trabajo de fin de grado sobre el papel de la traducción en la lucha por la justicia climática.

Fátima Gómez Cáneba. Es graduada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Salamanca y actualmente cursa dos másteres: uno en Estudios uno en Estudios Avanzados en Humanidades y otro en Investigación en Traducción e Interpretación. Trabaja como freelance y traductora en plantilla con francés, alemán, italiano y español como lenguas de trabajo. Aunque su pasión es la accesibilidad, los encargos han hecho que se especialice en moda, marketing y movilidad sostenible.

De una pequeña idea de Gema Coello Fernández nació ELOQUĒNTIA Magazine. Gema es una estudiante de Traducción e Interpretación en la Universidad de Salamanca que decidió que su trabajo no era menos válido por no haberse graduado. Se embarcó entonces en una aventura sin saber la gran acogida que tendría. Pronto, debido al volumen de trabajo, buscó la colaboración de Fátima Gómez Cáneba, ya graduada en Traducción e Interpretación por la misma universidad. Sin embargo, los encargos seguían aumentando y se pusieron en contacto con Estíbaliz Correa Bernal, Sandra Iscan Luengo y Deniz Iscan Luengo, otras compañeras del grado que no dudaron en echarles una mano. Desde el primer momento se organizaron a la perfección. Mientras Gema coordinaba la parte de redacción, Fátima gestionaba la de traducción, en la que contribuían Estíbaliz, Sandra y Deniz. De este modo, se conformó el equipo de ELOQUĒNTIA Magazine. Hoy, 8 de mayo, cumplen un año como revista y lo celebran con la creación de la cuenta oficial en Instagram en español.

Pregunta: ¿Qué es ELOQUĒNTIA Magazine?

Gema Coello Fernández: ELOQUĒNTIA Magazine es una revista online colaborativa sobre traducción de moda y sostenibilidad que aboga por el contenido lento. Me gustaría enfatizar que se trata de una revista colaborativa para la que buscamos tanto escritores como traductores. Yo no quería cerrar las puertas a nadie simplemente porque no tuvieran experiencia. Esta idea nació porque me cansé, me cansé de que siempre que solicitaba un puesto de traducción, aunque fuera muy básico, me pidieran dos años de experiencia. Quizás sea mi impresión, pero considero que hoy en día si no tienes experiencia no te dan ni una oportunidad. Por ello, decidí que iba a hacerlo yo, para mí y para gente que como yo buscaba hacerse un hueco en el mundo de la traducción. De hecho, algunas personas que han escrito para la revista más tarde me han escrito para contarme que han conseguido entrar en un máster o un puesto remunerado gracias a su colaboración en ELOQUĒNTIA Magazine. Y realmente esa es mi mayor recompensa. Saber que tu trabajo ayuda a otras personas, como era la intención inicial, también te ayuda a seguir. Porque de lo contrario, si vieras que estás poniendo todo tu tiempo y esfuerzo en algo que no prospera, te desmotivas. Así que esa es la razón por la que no cierro las puertas a nadie, porque soy, o me gusta pensar que soy, esa persona que te da esa primera oportunidad, ese primer empujón que necesitas.

P: ¿Cómo conseguisteis poner en marcha el proyecto?

GCF: Redes sociales. Al principio di a conocer el proyecto a través de Twitter, y ahora también tenemos una gran acogida en Instagram. No obstante, cuando empecé con la revista no estaba muy convencida. Yo soy una persona muy negativa, pero tenía claro lo que quería hacer y me lancé de cabeza a la piscina.

P: ¿Cuál es la filosofía del proyecto?

GCF: Por un lado, lo que te comentaba previamente, dar una oportunidad a todo el mundo. Y por otro, la sostenibilidad. A día de hoy, nunca me ha faltado un artículo para publicar. En mayo hacemos un año y no ha habido una semana que no haya tenido contenido. Si no subo nada es porque, como estudiante, no tengo suficiente tiempo o porque, como bien he adelantado antes, hemos adoptado un modelo de creación de contenido lento. Ahora es cuando realmente me he dado cuenta de que me estaba pasando con la rapidez y he decidido echar el freno. Eso no era sostenible para nosotras.

Fátima Gómez Cáneba: Además, sería bastante hipócrita por nuestra parte abogar por un modelo lento de moda sostenible que no esté vinculado con el consumo rápido y nosotras hacer lo contrario. No tendría ningún sentido.

GCF: En esta misma línea, me gustaría comentar que no trabajamos con plazos. Entendemos, que como algo voluntario, no está en tu lista de prioridades. Desde que me envían una propuesta para un artículo y le doy luz verde, dejo que esa persona gestione como quiera su tiempo. ¿Que me envían el borrador en una semana? Estupendo. ¿Que lo hacen en un mes? También.

P: ¿Cuál es el proceso desde que llega una propuesta de traducción hasta que se publica el trabajo final?

GCF: En primer lugar, las personas interesadas en colaborar con nosotras deben rellenar un formulario en la página web indicando cuáles son sus combinaciones lingüísticas. Se les envía una prueba de traducción que nosotras corregimos. Disponen del tiempo que quieran para llevarla a cabo. Una vez que le hayamos dado una respuesta, si esta ha sido positiva, pueden ponerse manos a la obra; si por el contrario, ha sido negativa, pueden volver a enviar la prueba. Un «no» no significa que quedes vetado para siempre. Considero que todo el mundo puede mejorar.

FGC: La única razón que existe para que no permitamos volver a enviar la prueba es que detectemos que se han empleado herramientas de traducción automática. Es el único «no» definitivo. Lo mismo sucede con los redactores si detectamos que el artículo está plagiado.

P: ¿CUALES SON LAS PRINCIPALES DIFICULTADES A LAS QUE OS HABÉIS ENFRENTADO COMO EMPRENDEDORAS?

GCF: Personalmente, las mayores dificultades a las que me he tenido que enfrentar son conmigo misma. Nunca nadie me ha dicho: «tú no tienes la experiencia ni la formación para hacer esto». Nadie. Nunca. Era yo la que me lo decía a mí misma. El famoso síndrome del impostor. He tenido que ser objetiva y ver el mundo como es en realidad. ¿Soy perfecta? En absoluto. Pero ¿mi valor como traductora y emprendedora es inferior porque esté en cuarto de carrera? No. Elegí pensar en positivo. Me lancé cuesta abajo y sin frenos con este proyecto. Si no salía, no pasaba nada. Tengo veintidós años y todo el tiempo del mundo para equivocarme. Y es que, a fin de cuentas, tengo que vivir de algo, ¿no? Prefería embarcarme en esta aventura ahora que cuando tuviera cuarenta años. Desconocía si este proyecto iba a darme frutos o iba a abrirme otras puertas, pero tenía claro que no iba a rechazarlo por ser joven. Yo no estoy haciendo daño a nadie, ni el proyecto tampoco, es más, todo lo contrario. No tengo nada de lo que estar avergonzada.

P: ¿Qué ha sido lo más satisfactorio de este proyecto?

GCF: Lo que comentaba previamente. Muchas personas vuelven a contactar conmigo para comentarme que gracias a nuestra referencia han conseguido entrar en un máster o un empleo remunerado. Y, al final, eso es lo más satisfactorio para mí; saber que poner todo tu corazón en algo ayuda a otras personas.

FGC: Por otro lado, también nos gusta pensar que estamos creando un poco de conciencia social sobre moda sostenible. En la sociedad, sigue presente el prejuicio de que todo lo sostenible es más caro.

GCF: Siempre depende. Pero sin duda no es la única opción; puedes optar por comprar ropa de segunda mano, ponerte lo que tienes en tu armario, etc. Evidentemente, no voy a criminalizar a una persona que no crea en ello, ni mucho menos dejaré de publicarla por esa razón. Siempre que aporte su punto de vista desde el respeto, a mí me parece estupendo. Considero que todos los puntos de vista, siempre que estén basados en datos y fuentes fiables, son necesarios.

P: ¿Qué tipo de perfiles buscáis para las colaboraciones?

GCF: No buscamos perfiles como tal. En la página web de la revista están publicados una serie de requisitos que solicitamos tanto para redactores como para traductores. En la parte de traducción se especifica que si bien no solicitamos que se tenga experiencia previa en traducción, el hecho de ser bilingüe no certifica tu capacidad para traducir. Sin embargo, yo nunca rechazaría un artículo por el hecho de que esté mejor o peor escrito porque nosotras lo podemos corregir. La gente está aquí precisamente para aprender. No tendría sentido no exigir experiencia y luego rechazar su producto por el hecho de que no tenga una calidad profesional.

FGC: Lo único que ahora mismo, con respecto a las traducciones, estamos aceptando solo inglés, francés y español, ya que son los idiomas de la revista; todos ellos combinados de cualquier manera posible: directas, inversas, inglés-francés, etc. No  obstante, y aunque la abriremos muy pronto, en estos momentos hemos cerrado la combinación de inglés-español porque  hemos incorporado recientemente a treinta voluntarios. No queremos que en cuanto haya un artículo se lo lleve el primero que haya revisado el drive en el que los subimos. Cada uno tiene su vida y no es justo que no tengan esa oportunidad porque hayan desconectado durante un rato del móvil o el ordenador.

GCF: Si algo tenemos claro es que no vamos a dejar de lado la ética de la revista por expandirnos. Asimismo, me gustaría añadir algo muy importante. Aunque la labor de los traductores es vital y, como traductoras, estamos orgullosas de ofrecer este servicio en la revista, quería resaltar la importancia de colaborar como redactores. Sin contenido original, los traductores no tendrían textos con los que trabajar. Por ello, y como traductora, animo también a todo el mundo a aventurarse en el mundo de la redacción de contenido sobre sostenibilidad, que es verdaderamente apasionante.

P: La imagen del voluntariado se ha visto afectada por su asimilación al «trabajar gratis». ¿Qué opináis vosotras sobre esto?

GCF: Yo llevo haciendo voluntariados toda mi vida. He decidido rechazar algunos porque consideraba que se trataba más bien de explotación disfrazada de voluntariado. Es cierto que cuando estás empezando y no tienes experiencia, crees que nadie te va a dar una oportunidad. Y quizás el problema principal es ese, ir con la idea preconcebida de que como estoy empezando y no soy nadie, tengo que hacerlo gratis. También es cierto que hay que saber diferenciar para quién estás haciendo ese trabajo. No es lo mismo que una gran empresa de renombre te diga que tus prácticas, que tus horas no van a estar remuneradas, a que te lo diga una revista como la nuestra en la que todas somos voluntarias y no tenemos recursos para pagar a nadie.

FGC: Es uno mismo el que debe valorar cada caso en particular. El hecho de que, por ejemplo, yo ahora cuente con clientes que me pagan, no significa que deje de trabajar con causas que creo justas y que se merecen mucha más visibilidad de la que tienen, tales como UMOYA (Federación de comités de solidaridad con África negra). Por lo tanto, a pesar de que no sea remunerado, considero que tengo que sacar tiempo para eso. No obstante, depende de cada uno. Como dice Gema, es totalmente lícito que llegue un punto en el que consideres que tu trabajo vale más y que debes empezar a cobrar por ello.

P: ¿Qué consejos les daríais a los estudiantes de traducción e interpretación que no saben qué hacer tras la carrera?

FGC: A mí me gustaría destacar varias cosas que, aunque ahora puede que resulten banales, son muy importantes. En primer lugar, el comportamiento en las redes sociales. Con esto no quiero decir que dejes de ser tú, pero es muy sencillo localizar a la gente por redes y ver el contenido que publican. Todos hemos twitteado algo que podría comprometernos a la hora de solicitar un empleo y hay que tener cuidado con eso. Por otro lado, tener una presencia activa en redes sociales significa darte visibilidad. Nunca sabes por dónde te va a llegar trabajo. ¡Y algo muy importante! Decir todo el rato que eres traductor con gente ajena al mundo de la traducción. Nunca se sabe quién te va a necesitar y cada vez hay más gente que requiere de los servicios de un traductor aunque aún no lo sepa. Se trata de hacer un poco de activismo, de visibilizar la imagen del gremio.

GCF: Por mi parte, y soy consciente de que puede sonar a tópico, pero que confíen en ellos mismos. Que valoren su trabajo, porque seguro que es bueno, y si no, que sigan trabajando para mejorarlo. Pero que no se quiten valor por el mero hecho de que estén estudiando todavía. No existe ninguna ley que determine los conocimientos que uno debe poseer para considerar que tienes valor como profesional. Y que se lancen a todo lo que puedan; que nunca digan que no, porque nunca se sabe a quién vas a conocer ni la experiencia que vas a adquirir. Igual descubres tu pasión, o incluso que algo que antes pensabas que te gustaba, ahora no. Todos los comienzos son difíciles, pero eso es lo que lo hace tan divertido.

Muchas gracias, Gema y Fátima, por vuestra colaboración.