Buenas prácticas

Asociación española universitaria de traductores e intérpretes en formación
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4 de marzo del 2020

Querido estudiante:

Nos encontramos en el segundo cuatrimestre y en muchas de las universidades del territorio nacional esto implica que parte del alumnado cursará la asignatura de prácticas externas, sea de manera curricular o extracurricular. Como personas interesadas en el ámbito de la traducción y la interpretación, las prácticas siempre causan en nosotros una mezcla de nervios e ilusión por enfrentarnos, algunos por primera vez, a un encargo.
Desde AETI, no podemos pasar por alto que parte del alumnado se enfrenta a situaciones incómodas en las prácticas. Por ello, tras recoger las experiencias de muchos de nuestros socios y compañeros de clase, hemos redactado una serie de actitudes que esperamos que tanto los alumnos como las empresas y autónomos con los que realicen las prácticas tengamos en cuenta durante el transcurso de estas.
Pero, antes de ponernos manos a la obra, establezcamos exactamente en qué consisten (o deberían consistir) unas buenas prácticas. La asignatura de prácticas externas ha de tener como fin proporcionar a los estudiantes unos conocimientos y herramientas que complementen su formación académica con el objetivo de darles un pequeño empujón para que den sus primeros pasos en el mundo profesional. Esto se puede traducir de varias maneras: desde enseñar puras cuestiones relacionadas con la traducción e interpretación, hasta hacer que adquieran una rutina de trabajo.
Ahora bien, ¿cuáles son las cualidades que debemos tener alumnos y empresas? Por parte de estas últimas, se espera su apoyo y ayuda, ya que los alumnos buscamos aprender y conocer el mundo profesional. Para ello, es necesaria una actitud propicia a querer enseñar por parte del tutor profesional, porque no nos olvidemos del hecho de que los estudiantes son… eso, estudiantes y no se les puede exigir ni la cantidad ni la calidad de trabajo que se espera de una persona empleada. Asimismo, se deben respetar las lenguas de trabajo del estudiante en prácticas para facilitar su correcto funcionamiento y la utilidad de la experiencia para ambos. De hecho, la meta principal del alumnado es mejorar y aprender de una situación ficticia en la que se represente una realidad, por lo tanto, para llevar a cabo dicha mejora, es necesario que exista un canal de comunicación favorable en el que pueda consultar las dudas que le vayan surgiendo durante estos simulacros de encargos y que, por su parte, el profesional mande las correcciones y comentarios pertinentes al estudiante y esté dispuesto a responder cualquier pregunta.
Esfuerzo, puntualidad, mostrar interés, etc. Los alumnos tampoco estamos exentos de cumplir con ciertos requisitos. El alumnado debe tener una actitud de aprendizaje óptima para que los esfuerzos que realizan las empresas y los autónomos como tutores de prácticas valgan la pena. Además, el ambiente de trabajo debe ser abierto y comunicativo, siempre respetuoso y de crecimiento personal. Del mismo modo, el alumnado debe respetar el contrato de prácticas que se haya pactado, cumpliendo con las fechas de entrega. Si a las empresas y autónomos se les exige una buena actitud comunicativa, los alumnos no deben ser menos. El alumnado debe siempre ser capaz de asimilar las críticas y mejorar encargo tras encargo gracias a estas correcciones y dudas resueltas.
Esperamos que vuestros objetivos de aprendizaje se cumplan durante las prácticas de este curso y que disfrutéis de las primeras pinceladas del mundo profesional de la Traducción y la Interpretación.

Atentamente,