La traducción de Sherlock: más allá del diálogo

Artículo escrito por Noemí Barrera Rioja y corregido por Carmen María Carpena Ortega

Uno de los recursos favoritos de la BBC a la hora de producir su brillante serie Sherlock son los elementos visuales que flotan por la pantalla. Gracias a ellos, el espectador disfruta de las hazañas de Sherlock y John en compañía de mensajes de texto, entradas de blog, deducciones, símbolos, imágenes y un largo etcétera de gráficos que no solamente enriquecen las imágenes de la serie, sino que también suponen un medio para facilitar información relevante para la trama.

 Por este motivo, es esencial que el espectador los entienda. Es cierto que algunos, como los símbolos chinos en The Blind Banker o los mapas en The Reichenbach Fall, no requieren traducción. Sin embargo, la mayoría de los efectos visuales son textos y, debido a su importancia para el hilo argumental, representan un gran reto para el traductor, así que… The game is on.

 La variedad de elementos gráficos es amplísima. En algunos casos únicamente se ven en pantalla, pero en otros, se ven en pantalla a la vez que el personaje los lee, y en algunos incluso hay juegos de palabras de difícil traducción. Dada la situación, debemos plantearnos qué sería mejor en cada caso: ¿modificamos todo el texto? ¿No modificamos el texto y añadimos subtítulos con la traducción? ¿No modificamos el texto y proporcionamos la traducción a través del  personaje, que leería el texto en voz alta?

 Cuando nos encontramos ante un caso de restricción argumental, la última opción podría parecer, en principio, la más acertada, aunque no siempre es posible llevarla a cabo debido a que muchos de los textos no se leen en voz alta y, por tanto, los actores no gesticulan, de manera que sería imposible encajar un doblaje ahí. Sin embargo, en algunas escenas de la versión catalana sí que se logra. Por ejemplo, en A Study in Pink, el inspector Lestrade realiza una afirmación en una rueda de prensa y, al instante, todos los periodistas reciben un SMS en sus móviles con la misma palabra: Wrong! A los pocos segundos, un periodista comenta dicho mensaje: «només diu ‘incorrecte’». Así pues, gracias a la intervención del personaje, es innecesario ofrecer la traducción de manera visual. En cambio, en la versión en castellano no se aprovecha el diálogo y se opta por reemplazar el texto original.

 Por otra parte, en casos en que solamente disponemos del elemento visual, en castellano se decide sustituir el texto en inglés, mientras que en catalán se prefiere mantener el texto original y subtitularlo. Esta situación se presenta en las escenas de deducción múltiple, que son muy comunes a lo largo de la serie. Su traducción resulta dificultosa debido al poco tiempo que permanecen en pantalla y a que, además, están distribuidas por ella de manera irregular.

 La mayoría de los SMS también se traducen de estos modos, ya que tampoco se leen en voz alta pero suelen ser relevantes para la historia. Un problema añadido en este caso son los rasgos del género textual, ya que los SMS a menudo no son correctos ortográfica ni gramaticalmente, características que la traducción castellana conserva mientras que la catalana corrige. Asimismo, la interfaz de los móviles también contiene textos que, en principio, no requieren traducción porque no son importantes y cualquier usuario de un teléfono móvil los conoce bien, por lo que en la adaptación al catalán se ha decidido dejar esta parte en inglés. Sin embargo, a pesar de ello, en castellano se ha preferido traducirlos sustituyendo el texto original.

En tercer lugar, cabe hacer referencia a la existencia de escenas en las que debemos enfrentarnos a limitaciones puramente visuales. En una escena de The Hounds of Baskerville, por ejemplo, Sherlock está buscando palabras que empiecen por in- y, en la versión original, las palabras que obtiene son Inn, India, Ingolstadt, Indium. En este caso, para ofrecer una traducción correcta, lo importante no es centrarse en el contenido, sino en el efecto que provocan visualmente las palabras y, para lograrlo, deben empezar por in-. Así pues, las tres últimas palabras no suponen un problema, ya que tanto en catalán como en castellano se traducen por otra palabra que también empieza por in-, pero la primera significa hostal. Dado que para el espectador no es necesario conocer el significado, es muy sencillo reemplazar la palabra Inn por cualquier otra que comience por in-, de modo que podría decirse que la versión castellana no está bien resuelta. En la catalana, en cambio, aunque no sería necesario, el subtítulo no supone un problema, ya que en pantalla se sigue viendo el original en inglés y, por tanto, se capta el efecto.

 Finalmente, no se puede escribir sobre Sherlock y pasar por alto el momento más conocido y también más difícil de traducir de toda la serie. Se trata de la combinación de un código gráfico, un juego de palabras y un momento crucial en la trama de A Scandal In Belgravia. En este caso era complicadísimo decidir qué hacer a causa del juego de palabras, I AM [SHER] LOCKED, que da a entender que Irene Adler se siente atraída por Sherlock. «ESTOY LOCKEADO» podría servir como traducción porque transmite esa idea. Sin embargo, no funcionaría debido a que es un texto que aparece en un móvil, y ahí pierde el sentido (¿en qué pantalla de bloqueo podría leerse «ESTOY _ _ _ _ LOCKEADO»?).

 Por ello, en ambas versiones se ha optado por usar la palabra bloqueado (bloquejat en catalán). También en ambas se mantiene la manera de presentar la traducción que ha usado a lo largo de toda la serie: el subtitulado en catalán y la sustitución en castellano. Sin embargo, en ambos casos, la traducción se ofrece antes de que Sherlock introduzca el código, de modo que cuando, segundos después, aparece la pantalla del móvil con el código, el espectador ya conoce el significado y, por tanto, es posible reproducir en los públicos castellano y catalán el impacto emocional que esta escena provoca al público angloparlante. Esto no se hubiese podido lograr, por ejemplo, explicando el significado del texto mediante el diálogo.

 En conclusión: ¿qué opción es la «correcta»? Como ya sabemos a estas alturas, en traducción no hay opciones correctas o incorrectas. No obstante, sí que existen ventajas y desventajas del uso de cada método.

 En cuanto a las desventajas de la sustitución, la más evidente es que se trata de un proceso largo, complejo y con un elevado coste económico, ya que se debe modificar un texto que está incrustado en la imagen. Además, dado que el espectador sabe que se trata de una serie británica, ver los textos en castellano puede crear un efecto algo extraño, puesto que son los personajes quienes los escriben. Sin embargo, y a pesar de estas desventajas, lo principal, que es que los espectadores tengan acceso al contenido, se consigue de manera muy elegante mediante este procedimiento.

 El subtitulado, por su parte, también permite al público objetivo entender el texto y, además, lo hace sin la necesidad de perder el original. Asimismo, resulta un método mucho más económico debido a que se trata de un proceso mucho más sencillo. No obstante, para muchos espectadores los subtítulos constituyen una distracción, ya que mientras leen no pueden prestar atención a la imagen, lo cual encuentran un tanto molesto.

En cualquier caso, lo que está claro es que el producto audiovisual debe llegar al público objetivo sin ningún obstáculo lingüístico. Así pues, a la hora de traducir series con códigos escritos en la imagen se nos plantean numerosas dificultades y debemos ser constantes y consecuentes con la decisión que tomemos. Es una cuestión de prioridades: ¿el contenido, la estética, ambas cosas, ninguna…? Como bien sabemos, la última palabra siempre es del traductor. Aunque en estas situaciones a veces nos gustaría, no podemos simplemente decir Not my division!, sino que debemos ir a nuestro mind palace y encontrar una solución porque that’s what translators DO! 😉