Los fansubs y la traducción profesional

Artículo escrito por María Armero Sabater y corregido por Mónica Granero Montagud

«El anime que nos llega a Occidente es solo un 5 % de todo el que se realiza en Japón», lo cual no parece suficiente para los amantes del anime. Por esto, a partir de los 90 comenzaron a parecer los fansubs. Actualmente, con una técnica más elaborada gracias al desarrollo de las TIC, los fansubbers pueden subtitular todas las series japonesas a las que tienen alcance. Este tipo de subtitulación es realizada por aficionados a este tipo de campo audiovisual, y lo realizan de forma altruista, buscando compartir la cultura japonesa con todos aquellos que deseen conocerla. La comunidad de fansubbers  posee un código ético en el que, una vez que estas series tienen los derechos de autor, su distribución queda suspendida.

Sabiendo esto, viajamos a Holanda donde un tribunal ha sentenciado a un grupo de fansubbers por la violación de los derechos de autor.  Desde hace años, muchos tribunales luchan contra la piratería, cerrando grandes páginas web de descargas. El juez acabó dictaminando que es necesario obtener permiso sobre el contenido que desean traducir. La noticia abre el debate sobre la legalidad de esta práctica gratuita, tanto para los que la disfrutan, como para los que la ejercen. La cultura japonesa no es muy popular entre la población, por lo tanto, muchos solo han podido acceder a sus series favoritas gracias a este método.

Dado el auge de esta práctica, ¿se debería apostar más por la cultura japonesa? ¿Cómo afecta esta práctica al traductor profesional? Pues, investigando sobre el tema, a los traductores no nos afecta en nada. El fansubing, por el contrario, puede tener ciertas ventajas a la hora de iniciarnos dentro de la traducción audiovisual, según algunas fuentes, que mencionaré al final del artículo. Esta práctica nos puede ayudar a mejorar nuestra habilidad con las herramientas de subtitulación. Pero, me reitero, siempre que esto sea de forma altruista. Lo que está claro es que la profesionalidad de un traductor debe ser recompensada. Una cosa es que el fansubbing aparezca en páginas que rozan o pisan la ilegalidad, y otra muy diferente es que aparezcan en plataformas legales pagadas por sus usuarios, ya que, por mucha calidad que tengan los fansubs, no están realizados por profesionales.

Muchos compañeros traductores han desarrollado en entradas de bítacoras, o en tesis, las características de esta práctica. Y veo que es un tema muy interesante para seguir profundizando en él, ya que está presente en la sociedad actual y su distribución es cada día más creciente. El fansubbing, más allá del tema de la legalidad y de su calidad, es el tipo de traducción la audiovisual que tenemos más a mano.

La última palabra viene de mano de las cadenas de distribución de productos audiovisuales, que cada vez son más conscientes de que el anime tiene un gran número de seguidores y un buen mercado que potenciar. Gracias a esto, los otakus, es decir, las personas aficionadas a la cultura japonesa,  tendrían una plataforma fiable y de calidad para disfrutar de este tipo de series y películas.

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