¡Marchando una de doblaje! Entrevista a María Jesús Nieto

Entrevista realizada por Olimpia Mailat y corregida por Noemí Barrera.

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La traducción audiovisual suele ser una de las vías más escogidas por los estudiantes de TeI, y no sin razón. Sin duda, el trabajo que conlleva es uno de los más creativos del sector, y es esta misma característica la que hace que nos resulte tan estimulante como aterrador…

Sin embargo, antes de lanzarnos de cabeza hacia un trabajo tan poderoso como este, debemos recordar que también conlleva una gran responsabilidad y que su calidad resuena en otras profesiones estrechamente relacionadas con la nuestra, como es el caso del doblaje.

Para poder conocer mejor esta profesión y sus entresijos, hemos contactado con Adoma, el Sindicato de Artistas de Doblaje de Madrid, y hemos tenido la ocasión de charlar con una de las actrices de doblaje más veteranas de España, María Jesús Nieto. Ya estaréis bastante acostumbrados a su voz, pero si queréis saber un poco más sobre su profesión, ¡seguid leyendo!

Pregunta: ¿Qué puedes contarnos sobre Adoma?

Respuesta: Adoma es una constitución profesional desde hace por lo menos 10 años y desde 2013 somos un sindicato. En realidad, Adoma hereda la tradición de Apadema, que fue la primera asociación profesional que hubo en Madrid. Desde finales de los 60, primeros de los 70, ha habido, primero en Madrid y luego también en Barcelona, asociaciones profesionales de doblaje y luego, con el tiempo, en el caso de Madrid, la asociación se convirtió en sindicato. Mientras que en Barcelona la asociación ha desaparecido, en Madrid ha permanecido. Tuvo una época baja, desapareció como tal Apadema y al cabo del tiempo surgió Adoma, como sindicato de artistas de Madrid.

P: ¿Ha habido mejoras en el sector del doblaje desde sus inicios hasta la actualidad?

R: Desde que yo empecé no veo muchas mejoras. Se ha pasado del sistema analógico de grabación al sistema digital, que hace más rápido el trabajo. Pero la técnica, en el caso de los actores de doblaje, no ha cambiado.

P: Probablemente esta sea una de las preguntas que los admiradores del doblaje   más se hayan hecho. ¿Cuál es el camino que debería seguir alguien que quisiera dedicarse al doblaje? ¿Qué formación necesitaría seguir?

R: Está la parte técnica y la parte artística. La parte artística, básicamente, consiste en ser actor de interpretación. Es lo único imprescindible. Luego, en realidad, los cursos de doblaje que se imparten no son más que una práctica. No es necesario ningún tipo de titulación, pero sí se requiere la interpretación, lo que implica tener una buena dicción y saber interpretar.

P: ¿Podrías explicarnos qué proceso suelen seguir los profesionales antes de doblar a un personaje? ¿Tenéis alguna técnica de preparación?

R: El doblaje es una interpretación muy intuitiva e inmediata. Al contrario que en otras facetas de la interpretación que llevan unos ensayos previos, en doblaje el ensayo se produce justo antes de la grabación del take. Se ve la pieza en original, una pequeña secuencia de 6 o 7 líneas, se ensaya una y otra vez sobre ella, se quita el sonido y se graba. Desgraciadamente, no tenemos ningún tipo de preparación previa: no vemos las películas, no tenemos el guion antes… nada. Es una característica de nuestra profesión. Es parecida a una interpretación en radio directo. Antiguamente, había muy poco doblaje. No existía la televisión, solo existía el cine. Entonces se seguía otro tipo de proceso, más lento, más fácil. Ahora, cuando vas a interpretar a un personaje, el director de doblaje te cuenta un poco sobre él. Te da las cuatro pistas y luego tienes la principal dirección para ti, que es el actor original haciendo su papel.

P: ¿Qué diferencias hay entre doblar a un actor real y a un personaje animado? Si el proceso es diferente, ¿es más complicado en un caso que en el otro?

R: La diferencia fundamental es que el personaje animado no tiene una expresión si le quitas el sonido, no tiene ojos, no tiene vida. Al personaje animado le das mucha más impronta, lo que tú quieres hacer y, el actor real, si es bueno, te lo está diciendo todo con los ojos. Es mucho más difícil doblar a un actor de verdad y que quede bien, que a un muñequito o a un dibujo.

P: Uno de los ataques más frecuentes hacia los estudiantes de Traducción e Interpretación es el argumento (erróneo) según el cual nuestra profesión no tiene futuro, ya que muy pronto las nuevas tecnologías avanzarán tanto que nos superarán y ya no seremos necesarios. ¿Ocurre algo parecido en el caso de los actores de doblaje?

R: ¡Ah, como a nosotros! (Ríe) Siempre surgen experimentos que imitan la voz humana y todo eso… Pues yo creo que ni en vuestro caso ni en el nuestro. Creo que, en cualquier trabajo artístico (la traducción cinematográfica o audiovisual lógicamente lo es), lo importante es la intervención de la persona, el factor humano.

P: ¿Qué te parece el hecho de que, cuando la gente hace referencia a una frase muy famosa de alguna serie o película traducida y doblada, muy a menudo se le atribuya al actor original?

R: Depende. En principio hay un guion original y luego hay frases que se adaptan que ni siquiera son del traductor, sino del adaptador del doblaje. En el doblaje hay dos pasos: uno es la traducción y el otro es la adaptación, el paso posterior. La traducción ha de ser lo más fiel posible al original, no ha de llegar a la literalidad palabra por palabra, pero no debe comerse cosas. Por ejemplo, «Peter, don’t pull my leg» sería «Peter, no me tomes el pelo». Pero a lo mejor resulta que en español no cabe todo eso, así que el adaptador lo deja en «No me tomes el pelo» o le da la vuelta. Esa es la labor de la adaptación, que es distinta a la labor de la traducción. El adaptador tiene que hacer que el texto encaje lo mejor posible con la boca y que el castellano utilizado sea correcto. Es una labor que se está perdiendo mucho. Hay demasiada traducción literal. Se está adaptando poco y mal. El traductor audiovisual de doblaje está mal pagado y hay mucho intrusismo. Hay pocos traductores buenos que trabajen en doblaje. Esa es la triste realidad. Ahora se traduce algo mejor que antes, pero porque hay medios que han facilitado mucho más las cosas. Tenemos más acceso, por ejemplo, a los slangs, a los dialectos, a las formas de hablar… Eso no existía antes.

P: Mucha gente opina que ver una película doblada es un impedimento para el aprendizaje de otras lenguas. ¿Qué les dirías a aquellos que afirman que la traducción audiovisual y el doblaje son innecesarios?

R: ¡Que no han estudiado en su vida un idioma! (Ríe) Yo, personalmente, veo las películas, en su gran mayoría, en versión original porque soy una persona que se dedica a esto y me gusta aprender de los actores originales. Pero yo me he criado como casi todos los españoles, viendo cine doblado. Los idiomas hay que aprenderlos, hay que estudiarlos y viajar si se puede. Luego, si los conoces y tienes la opción de ver las películas en original, estupendo. Ahora, esto no va a hacer que el que no tenga talento para los idiomas vaya a aprender inglés, francés, japonés, chino o húngaro. Y no va a disfrutar de la experiencia del cine. Están los subtítulos, pero mucha gente tiene problemas visuales, no tiene ganas, está cansada… Llega a casa, pone la tele y hace cosas mientras tanto. Ahora se puede elegir. Se puede ver una película china doblada al húngaro y subtitulada en polaco. Aprovecha las opciones. Es una polémica que a día de hoy no tiene ningún sentido.

P: Hace poco que convocasteis la huelga de actores de doblaje. ¿Por qué ha sido tan importante y necesario convocarla? ¿Qué habéis logrado gracias a ella?

R: Las huelgas son importantes por lo puñeteras que son. Cualquier huelga lo que supone es que algo está fallando en la negociación tranquila y nunca es un plato de gusto para nadie. Es importante ganarla. ¿Qué significa ganarla? Nada se gana al 100%. Esta huelga surge cuando estábamos en las negociaciones del segundo convenio. Ya había vencido el anterior en diciembre del 2015. Empezamos a negociar el siguiente, pero en marzo de 2017 seguíamos sin llegar a ningún tipo de acuerdo, después de oír por la parte empresarial, durante muchos meses, que estábamos muy bien como estábamos. Entonces decidimos hacer la huelga. Hemos conseguido un convenio a cuatro años. No hemos conseguido ni la mitad de lo que queríamos, pero por lo menos tenemos un convenio que va recuperando algo de poder adquisitivo. Nosotros hemos perdido durante 20 años un 70% de poder adquisitivo. Lo que se ganaba hace 20 años en doblaje era lo mismo que se estaba ganando ahora, pero con un 70% de inflación. La parte económica estaba paralizada. Una huelga debe importar porque hay gente que deja de ganar dinero. Hemos dejado de ingresar durante 48 días.

P: Está claro que cuando un traductor hace su trabajo, debe ser lo más fiel posible al mensaje original y, en el caso del doblaje, lo lógico es que el actor se meta en el papel del personaje. Sin embargo, no es justo que ninguno de los dos sea reconocido por su trabajo. ¿Cómo pensáis que podrían ganar más visibilidad y reconocimiento los actores de doblaje y los traductores audiovisuales?

R: La visibilidad es un derecho que tenemos per se todos los traductores, adaptadores, directores y actores. Es uno de los derechos que no estamos consiguiendo, pero lo tenemos por ley. Se llama el derecho de paternidad y es el derecho a que figuren nuestros nombres en los créditos. Sería obligatorio que pusieran nuestros nombres porque formamos parte de la obra artística. Es una de las batallas que todavía no hemos ganado. Sería importante, ya no tanto el nombre del actor de doblaje, como dónde se ha doblado, quién ha dirigido ese doblaje, quién ha hecho la adaptación, quién ha hecho la traducción… Así la gente podría ir decidiendo qué doblajes son buenos y cuáles son malos. Ahora mismo la gente no sabe si el doblaje le gusta o no le gusta, aunque hemos comprobado con esta huelga que empiezan a seguir el asunto y distinguen, en muchas ocasiones, cosas buenas de cosas malas. Por otra parte, es una profesión que está bien que sea anónima en cuanto a caras. Pasa un poco como con la gente de la radio… Todo trabajo que funcione con la voz es mejor no ponerle cara, porque nadie es tan guapo. (Ríe)

P: Por último, ¿te gustaría darles algún consejo a los estudiantes que quieran dedicarse a la traducción para el doblaje?

R: Les diría que lo primero es, si van a traducir al castellano, conocerlo muy bien. En el cine, lo que hay básicamente son diálogos cotidianos. Hay que ser poco envarado, menos literario a la hora de traducir (salvo en algunas películas). Se trata de traducir diálogos y dialogar no es fácil. Hay que pensar en las diferencias de un idioma a otro, no dejarte llevar por tus conocimientos del inglés, sino pensar cómo se dice esto correctamente en español. Aunque muchas traducciones casi literales para el que conoce los dos idiomas pueden ser muy expresivas, pero en realidad estás deformando la lengua, el español. Para la traducción audiovisual también es importante conocer el castellano en su cotidianidad y utilizar las notas a pie de página para explicarle al adaptador (que no tiene por qué conocer el idioma original) la situación, por qué se dicen las cosas y hacerle llegar los conocimientos que sí que tiene el traductor. Si es una traducción para audiovisual que luego se va a adaptar, debes ser lo más literal posible, no comerte nada, no pretender adaptarlo tú y tirar mucho del pie de página para explicar las cosas que se han de explicar. Eso es lo más de agradecer. Hay que conocer muy bien el idioma al que se va a traducir y hablarlo muy bien. Quitarse cualquier vicio de doblaje y evitar caer en el descuido del idioma.