Paremias: ¿cómo se traducen? Comparativa sociocultural de refranes y dichos populares (I)

Artículo escrito por Itziar Andújar García y corregido por Irene López Cortijo.

Palabras clave:  refranes, culturemas, traducibilidad, origen, equivalencia, paremiología comparada.

Las paremias son elementos del lenguaje cuya definición es confusa. Según la Real Academia Española, una paremia es «un refrán, proverbio, adagio, sentencia». Sin embargo, hay académicos que empiezan a ofrecer definiciones alternativas a la que propone la institución española porque, en realidad, la paremia es el hiperónimo de los recursos lingüísticos mencionados anteriormente. De algún modo, las paremias cumplen con cada una de las características de un refrán, proverbio, dicho popular o frase hecha.

Su uso es digno de análisis, ya que es un elemento lingüístico basado en las normas de convivencia, las lecciones de vida, las vivencias relacionadas con un contexto social o histórico que se han acabado convirtiendo en un tema de reflexión. Los hablantes utilizamos las paremias con la finalidad de ofrecer un mensaje contundente y aleccionador.

¿No os habéis preguntado nunca por los orígenes y las razones de algunos de los refranes vigentes en vuestra lengua materna? ¿Y por sus equivalencias en otros idiomas?

Uno de los retos más interesantes de la traducción es identificar bien la cultura de nuestras lenguas de trabajo. Desde el momento en que aceptamos ser el puente que haga posible la comunicación y transmisión del mensaje entre personas que hablan lenguas diferentes, debemos ser conscientes de que vamos a encontrar alusiones al pasado, sucesos inéditos para un grupo de individuos, costumbres y sabiduría popular. Toda esa experiencia queda recogida en el lenguaje de cada comunidad y cualquier referencia a aspectos muy concretos de una cultura también debe aparecer en nuestra traducción. Pero, ¿es eso posible?

Hay que partir de la base de que no todo es traducible. Existen palabras que designan referentes culturales específicos de una cultura y que no existen en la cultura de llegada. A estas palabras  las llamamos «culturemas». Es por eso que también existen diferentes grados de equivalencia de traducción:

a)Equivalencia total: Todos los caminos llevan a Roma (All roads lead to Rome), traducción del dicho árabe: «Todos los caminos conducen a Roma».

كُلُّ الطُّرُقِ تُؤَدّي إلى روما

Durante la invasión del Imperio Romano se construyeron unas 400 vías para comunicar la capital, Roma. El imperio constituía un dominio que llegó hasta España, Britania (actual Inglaterra) y el norte de África, entre otros. De ahí que las tres lenguas compartan los culturemas ‘camino’ (roads), الطُّرُق y ‘Roma’ (Rome),  روما.

Podemos decir, entonces, que los culturemas mantienen el mismo significado denotativo y connotativo, es decir, son sustituibles.

  1. b) Equivalencia parcial: Los gatos tienen siete vidas (traducción del dicho árabe: «El gato tiene siete almas»).

القِطَّةُ لَها سَبعُ أَرواحٍ

En el antiguo Egipto se creía que los gatos eran la reencarnación de los dioses, de ahí que en árabe no se diga «vidas» sino «almas» (أَرواحٍ). Aun así, vemos el mismo valor funcional de los culturemas, donde la comunicación es equivalente.

  1. c) Equivalencia aparente: Más vale pájaro en mano que ciento volando (Better an egg today, than a hen tomorrow).

Aunque en los dos aparecen animales característicos de prácticas como la caza o la crianza de animales domésticos, la correspondencia es engañosa y contiene unidades fraseológicas similares.

  1. d) Equivalencia nula: A falta de pan, buenas son tortas (Better one-eyed than stone-blind)

 El mensaje de «es preferible tener algo, por poco que sea, a no tener nada» se expresa mediante paráfrasis u otra técnica de transferencia.

La existencia de diversas versiones y hasta contradicciones de un mismo refrán es el resultado de una trasmisión oral  de generación en generación y su fuerza expresiva justifica que aún sean aplicables a situaciones de la vida cotidiana. Además, existen algunos factores que facilitan su trasmisión: que sean frases cortas, con una estructura bimembre (constituida por dos partes) —aunque también hay paremias unimembres y plurimembres—, que haya un cierto ritmo y métrica, y que estén escritas en verso. También vemos que las ideas claves de una paremia son un factor importante que nos ayuda a memorizar tanto la expresión como el mensaje. Son elementos que comparten todas las culturas, aunque cada una lo expresa con su propio referente cultural.

Por otra parte, hay culturemas que solo tienen sentido en el idioma que las emplea, por lo que no es posible encontrar una equivalencia de la paremia ni del referente cultural. Existen algunas técnicas de traducción que se usan para este tipo de culturemas:

  • La «equivalencia dinámica» de Nida: emplear traducciones donde el mensaje del texto original sea transferido a la lengua meta para que la respuesta del receptor sea la misma que la de los receptores del texto original
  • Las 7 técnicas que plantea Newmark: préstamo, adaptación, traducción literal, ampliación y traducción respetando las colocaciones de la lengua original, equivalente funcional y doblete.
  • El «mundo textual» de Nord: a) que el mundo textual no corresponda a ninguna realidad cultural, b) que el mundo textual corresponda a la realidad cultural del lector, c) que el mundo textual esté marcado como perteneciente a otra realidad cultural.
  • Las técnicas que proponen Molina y Hurtado (2001: 113-116): ampliación lingüística, compresión lingüística, creación discursiva, modulación, particularización y transposición.

Finalmente, estas son algunas recomendaciones para saber actuar con criterio a la ahora de traducir paremias.

  • Aunque parezca insignificante, el primer paso es saber reconocer la paremia y los culturemas dentro del texto original, comprender la idea y saber expresarla. Una vez la tengamos:
  • Hay que averiguar si existe un equivalente conocido de la paremia en otro idioma. Si es así, siempre es mejor usarlo. Es cierto que en ocasiones encontraremos más de una equivalencia para el mismo refrán o dicho popular, el contexto y el uso de estas variantes nos pueden ayudar a decidirnos.
  • Para aquellas paremias que no tengan un equivalente en otro idioma, existen las técnicas de traducción, aunque dependiendo del tipo de texto y su finalidad, usaremos unas u otras.
  • Debemos establecer una coherencia con la cultura del texto meta y una cohesión con el texto, es decir, tener en cuenta aspectos semánticos como la significación y el sentido, aspectos gramaticales como la sintaxis y recursos estilísticos, la intencionalidad y la adecuación en relación con los receptores.
  • Es importante ser conscientes de la comunicación, del impacto que provoca una paremia. A la vez, tenemos que saber que en la traducción de paremias el riesgo de perder información es mayor y que el mensaje puede que no produzca el mismo efecto en el receptor de la cultura meta, por lo que:
  • Hay que decidir qué técnica de traducción se adapta mejor al texto y al lector que tenemos para acercarlo al máximo a una expresión que contenga rasgos identificativos de su cultura.

Y, con todo ello, habremos conseguido una buena traducción.